<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184</id><updated>2011-12-29T15:11:50.536-08:00</updated><category term='novela'/><category term='carne'/><category term='Teques'/><category term='cañón'/><category term='jdvictoria'/><category term='inicio'/><title type='text'>Carne de Cañón</title><subtitle type='html'>Banalidade interessante (e quem sabe o quê por dentro?) -F. PESSOA</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-2814731096944619618</id><published>2011-12-29T15:09:00.000-08:00</published><updated>2011-12-29T15:11:50.545-08:00</updated><title type='text'>Disponible en Librerías Educal</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-HGREboBKlfo/TvzzlfFCiwI/AAAAAAAAAHk/6uwcekvEP5c/s1600/Portada%2BNovela.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 312px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5691691854412811010" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-HGREboBKlfo/TvzzlfFCiwI/AAAAAAAAAHk/6uwcekvEP5c/s400/Portada%2BNovela.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-2814731096944619618?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/2814731096944619618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=2814731096944619618' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/2814731096944619618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/2814731096944619618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2011/12/disponible-en-librerias-educal.html' title='Disponible en Librerías Educal'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-HGREboBKlfo/TvzzlfFCiwI/AAAAAAAAAHk/6uwcekvEP5c/s72-c/Portada%2BNovela.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-217181266904162316</id><published>2009-07-04T10:08:00.000-07:00</published><updated>2009-07-04T10:14:19.457-07:00</updated><title type='text'>XVII y final</title><content type='html'>Anunciaron con altoparlante que había un ahogado y yo temí por Pablo. Entre la confusión surgieron varias hipótesis, aunque la más difundida se refería a un pleito de pareja. El despecho conduce al crimen como primera salida. Dos golpes, un acuchillamiento. Riña dispar, como escorpiones en disputa. El más pequeño tiene su carácter; pincha con tino. Dolor y furia. La respuesta es abrumadora, por lo que difícilmente podrá contener el embate sin desfallecer; pero el acierto es anticiparse con inteligencia sobre cualquier otra fuerza. La segunda lanzada es mortal y ambos cuerpos caen trenzados —en sincronía— hacia las profundidades enfangadas. Sólo uno emerge vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cadáver es de una muchacha. Se vence el gancho de la grúa y el bulto vuelve a sumergirse. Un espontáneo salta (¡es él!). Dos minutos que parecen eternos. Asoma la mano lánguida. Con un brazo avanza y con el otro sostiene a la semidesnuda marioneta que lo arrastra hacia abajo. Pantaletas y corpiño. Piel brillante. Miembros laxos en donde se entrelazan negras algas como aberrantes cabelleras. Boqueando se aproxima al buque el hábil nadador. Jala su fardo. La entrega y se la reciben. Ensayan la reanimación. Inútil. Masaje cardiovascular. Nada. Respiración artificial. Sin respuesta. Fricciones de manos anónimas que no consiguen devolverle el aliento. Pablo llora desconsolado. Ríchar, lívido, balbucea incoherencias. La voluntaria del ERUM es recogida por cuatro de sus compañeros, quienes delegan a la suerte la responsabilidad de avisarle a los padres, urdiendo entre todos una razón (al menos creíble) que justifique su desgracia en cumplimiento del deber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Qué poca!... y todo por un ancla atorada. La vida nos encauza por vías misteriosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No digas mamadas, pinche místico! Ora cómo me voy a sacar el pedote de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si quieres, yo te ayudo. Sólo un empujoncito y ya verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ríchar intenta darme un manazo, pero asume por mis vendajes que yo soy otra víctima de esa noche. Le conviene no acarrear más problemas. Se llevan el cuerpo entre aullidos de sirena mientras que Pablo, erguido a medias como un gladiador cristiano de la antigüedad, recibe la ovación del coliseo. Lloro al verlo llorar. Lo acompaño en el sentimiento cuando impotente se mira las manos que no lograron jamás su cometido. Se desata el cinturón y flagela su espalda. Los cardenales lo surcan, provocados por la punta lacerante de la hebilla. Es un acto de liberación, su forma de redimirse ante el fracaso. Al fin vencido, aunque para los hombres siga siendo imbatible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Estaba viva, pinche güero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé, pero no es tu culpa. Sécate esas lágrimas que pareces marica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Me vale madres! ¡Lloro porque me nace de los güevos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Créeme que pocos pueden decirlo... te admiro, güey. Eres el puto más verga que he conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Que la chingada! Pude haberla salvado. Soy una mierda... menos que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni hablar, no eres dios... era imposible, ya subió muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No güey, lo estaba desde antes. Yo la estrangulé. Cuando llegó con el grupo de rescate me le acerqué y comentó que nadie iba a bajar. No traían el equipo y siempre deben hacerlo por parejas. Después te hirieron y todo fue un desastre. La jalé a platicar en donde nadie nos viera. ¡Se parecía tanto a ella! Le hice el amor… ¿me entiendes cabrón? ¡¡el amor!! La besé, la abracé y la maté. Con estas manos. ¡Putísima madre! Perdóname güero, ya no merezco vivir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roldán y Lalo están postrados como manatíes enfermos en el suelo de la camioneta, que avanza a doscientos por una carretera mojada y vacía. Yo voy hilvanando los hechos, como los relatores de la conquista. Escupo al paisaje y el gargajo desvelado queda adherido por fuera a la ventanilla de atrás. Tengo la dentadura destemplada por el hielo que mordisqueo mientras un tejón desaparece debajo de las ruedas. Otra vida perdida. Todo y nada. Dolores artríticos entre mis coyunturas. Cómo quisiera estar hundido hasta el cuello en un baño termal, con el culito rojo y despellejado. Estoy añorando mi imposible jubilación, con nietos robándome las muelas postizas y un enfisema crónico que me haga toser en seco. El tata está dando el viejazo. Lo hubiéramos visto de joven, dice que era una bala sin destino; que cómo fue a sentar cabeza. Él sí aprovechó para darle vuelo a la hilacha. Cómo crees, si ahora no quiere ni sacar una cana al aire. Es por la edad, el cuerpo es su enemigo. Mamá, mi abuelo apesta a caca. Ándale, ve tú a cambiarle el pañal, que es tu padre. Dile a mi hermana, ella trae las manos limpias. Si vas a agarrar mierda, no a un bebé. Está bien, déjame ver. Ay papi, te zurraste todo. Mira nada más cuánto pellejo, ¿dónde dejaste tu pilín? De qué te ríes. Mejor ponte los dientes porque tus encías desnudas se ven muy feas ¿Hace cuánto que no se carcajeaba así? Pues qué le dijiste. Sepa, son locuras de chochito. ¿Verdad papá que ya se te sumió el pajarito? Ves, si con todo y eso, sigue siendo el mismo cachondo de siempre. Hubieras conocido a mi madre, que en paz descanse. La pita Martha, una santa mujer. Cosiendo todo el día, trapear y sacudir eran su diversión. Muchos dicen que cómo le gustaba el quehacer. Papito, cuándo vamos a visitar las cenizas de mami...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya despierta, cabrón. Por poco y me haces chocar por andar cabeceando. Si ya no estás para estos trotes, güero culero. Mejor retírate. Aprende a mí, ¡lozanito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oye Pablo, qué jodido el clima para un fin de semana ¿no crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí güey. Todo nublado y mira nada más... pinche luna puerca, ¡ni se ve!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-217181266904162316?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/217181266904162316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=217181266904162316' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/217181266904162316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/217181266904162316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2009/07/xvii-y-final.html' title='XVII y final'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-1694585687726454851</id><published>2009-06-09T09:42:00.000-07:00</published><updated>2009-06-09T09:46:51.234-07:00</updated><title type='text'>XVI</title><content type='html'>—¡Tantito más fuerte y te deja loco!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si no lo hizo porque no pudo, esa putilla del rubor helado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tranquilo, que no estoy seguro todavía de que te hayas salvado. ¡Eso de recitar poesía en el antro, con la maceta abierta, a las cuatro de la madrugada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿A quién le debo la vida, pues?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si vas a pagar con cuerpomático... a mí. Nel, ocurre que ya llegó el equipo de salvamento por lo del ancla. Aquí no tengo ni alcohol, sólo que te pusiera whisky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Estas vendas me aprietan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Más guangas, se te escurren los sesos por la duela. Si hasta me aseguran que necesitas transfusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Pinche Ríchar!, donde encuentre a la vieja le voy a poner una verguiza que se va a acordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahí anda y está más espantada que tú. Le dije que entrarías en coma en una hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Hiciste bien!, la voy a demandar por daños...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya ni le muevas, porque me llevas de corbata a mí. Déjalo como está y arréglense entre ustedes. Hasta tuve que soltarle más billete a los socorristas, para que no denunciaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni que me hubiera atacado con un arma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aquí lo dice claro, “instrumento contundente”. Les compré el acta. Aí’ me la pagas luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Estás pendejo!, si lo que yo quiero es acudir a las autoridades in-competentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ya pues! Va por mi cuenta, pero chitón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martha está que se orina del susto y yo finjo un desmayo. Deliro que me atacan para colocarle un buen puñetazo en la nariz, pero se aguanta. La deuda está saldada a los diez minutos, después que me ha brindado la mejor cogida de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oye reinita, aquí entre nos... ¿dónde aprendiste tanto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Viendo películas. Un primo mío tiene videoclub. Puras tres equis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y cómo se aguantaban para no terminar uno encima del otro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí hubo dos que tres arrimones, pero todo por detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con razón te noté flojita y cooperando. Ya las tienes muy repasadas, pero te prefiero así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo cierto es que con trabajos me aguanto la tuya. Hasta me sacaste varios peditos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya decía yo que no era que roncaras. En una de esas, casi me tumbas. Tienes el escape abierto, como moto de &lt;em&gt;chopper&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Exageras!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-1694585687726454851?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/1694585687726454851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=1694585687726454851' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/1694585687726454851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/1694585687726454851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2009/06/xvi.html' title='XVI'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-1996017424497869557</id><published>2009-05-04T08:55:00.000-07:00</published><updated>2009-05-04T09:04:19.739-07:00</updated><title type='text'>XV</title><content type='html'>—Ochenta pesos la de litro y medio… ¡salud, compadre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Ríchar ni se inmuta, le encantan los performances en vivo. Mínimo dos por noche. En la mayoría, el protagonista es su bucanero de cantina disfrazado como gente decente. A lo que hemos llegado, dijera mi madre que en paz descanse (porque ya pasan de las 2 a.m.) aunque cada quién la gira como puede. Ahí están aquellos travestis, ligándose al Sugus y sus amigos. Ahora sí les va a tocar maciza por kilo, como a Dora que en cuanto desmontó se dio a la fuga para arriba, sin darme la oportunidad de hablarle. Pablo está desaparecido. Martha ofrece tragos gratis de una botella larga de tequila que se está introduciendo recién al mercado nacional. Tiene nombre en español, pero lo traen de Japón. Dos mil pesos el pomo, ¡y así venden! Pinches malinchistas, se tragan las sobras masticadas de cualquier extranjero en cuanto diga en la etiqueta “imported from”. Mientras aplauden a mariachis de Venezuela o Cuba, desprecian a nuestros charritos autóctonos. Franquicias gringas de tacos insípidos que cuestan un ojo de la cara. John Gavin es Pedro Páramo, Brando como Zapata. Chile y maíz importados. Carne congelada de Texas, pollo de Kentucky. Réplicas en Sanborn’s de artesanía “mexican style”; ¡pero qué sed, carajo!, lástima que no haya Evian...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo ves, tigre? Me siento del nabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues con razón, pero no fue para tanto... ¿y dónde andabas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿C... cu... cuándo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hace rato, como que te vi muy bien acompañada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ah!, son unos compañeros del colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues en qué buen co...legio te han metido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me late que todo lo dices en doble sentido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nomás te aviso que me estoy guardando esta noche para ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Pinche mentiroso!, ya te has de haber comido a más de tres. Como si no te conociera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De verdad, mírame. Sigue tiesa desde que llegamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú siempre la traes parada... di qué se siente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Imagínate llevar el brazo estirado hasta que te gane el peso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para nada, pero nomás imagínatelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuándo vamos a hablar en serio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuando me acabe de morir, al día siguiente. No te preocupes, yo te busco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martha sigue trabajando y yo la miro distinto, con su colita más reluciente que antes. Ahora sí se me antoja porque conozco su secreto y ella no lo sabe. Es lo que llaman “poder”, que en efecto resulta ser el mejor afrodisíaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No has visto a Dora?— pregunto con malicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Antes... o después del show?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Apenas, ahorita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé que se subió a la carrera, ¡pinche Pablo! ¡Pobre güey!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni se te ocurra mencionarle nada, porque si no te mata él lo hago yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Como que tienen una relación muy estrecha, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Síguele putita, te hablo al chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Tú tampoco me vuelvas a llamar así!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero por qué, si a ti te gusta loquear con cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya voy a cambiar, te lo juro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mí no me prometas nada, vida... estamos en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya ves que todo lo tomas a broma. Hoy me ocurrió algo que jamás había pasado... (Comienza a llorar.) ¡Me violaron!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quiiéeen? ¿Cómocuándodóndeporquéconquiénpordónde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aquí en el barco, esos chavos que viste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Tus compañeritos del colegio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Eso es mentira, yo ni los conocía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero tú dijiste...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me embriagaron... y entre los tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te digo que no exageres... ¡pinche Sugus!, se pasó (oops).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y cómo sabes tú que a uno le llaman Sugus?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me lo dijiste al principio, ¿no te acuerdas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, si apenas me lo recordaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debe haber sido un lapsus brutus tuyo, porque así fue. Ya te dejaron con lagunas mentales... ¡Cómo estarían y cómo andarías!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se me hace que ya sabías, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes razón, te vi acostándote con uno de ellos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Aquí, en público? ¡Y por qué no hiciste nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te veías tan contenta, que no quise quitarte ese gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Sos un cerdo desgraciado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ya ves?, hasta te salió la vena sudamericana. Para la otra vas a terminar hablándome en francés, pero no me lo agradezcas de ese modo… ¡tú tan tierna siempre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me azota la espigada botella en la cabeza y siento enseguida la hemorragia, caliente. Vuelvo a tener sed, aunque el sabor de la sangre no me parece tan desagradable. Bebo de mí, como el vampiro en el que me han convertido. Giran las luces. La música me asorda. Huele a coágulos, como en las carnicerías de barrio. ¡Con qué chingones colores se han vestido los salseros! ¡Chidísima la luna!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-1996017424497869557?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/1996017424497869557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=1996017424497869557' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/1996017424497869557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/1996017424497869557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2009/05/xv.html' title='XV'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-7720712185230832575</id><published>2009-04-02T15:41:00.000-07:00</published><updated>2009-04-02T15:46:31.653-07:00</updated><title type='text'>XIV</title><content type='html'>Perdí mi pase o tal vez me lo robaron. De cualquier manera, no podré volver a subir si no encuentro a Dora. Ojalá se haya quedado cotorreando acá abajo. Lo que me conviene es buscar a Pablo, seguro que la ha visto. Pinche sed de la chingada… si fuera por mí, vaciaba el lago a buches. Treinta pesos la botella sí es bastante. ¡Que la... cabrones avorazados! No les voy a pagar tanto por medio litro, si lo que necesito es un galón. Ahí está el Pebbles chupando solo. No, como que se asoma un culito conocido bajo la mesa. Ni duda cabe que son las nalgas de Dora, suculentamente dispuestas. Si supiera que nos está dando espectáculo... a lo mejor por eso se cambió el chonino. A Pablo ya le tiembla la cuba sudada en su mano, pero sigue empinando el vaso. Hasta el fondo. Los gestos lo delatan cuando en su orgasmo tose sin control. A ver si no la ahoga, aunque es difícil; ese falito si acaso le servirá de mondadientes. Hay más lugar disponible dentro de su boca que en la panza de un porrón. Se asoma su cabeza desgreñada, con pringas de semen sobre el cabello. Lo abofetea y después se besan. Él hace muecas. Escupe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para que sepas a lo que sabe tu polla, cabrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No mames, te guardaste leche en los cachetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es tu premio de consolación. Ya no me vas a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No digas pendejadas, todo se arregla. El pinche güero te traía muchas ganas, le hiciste un gran favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quiéen? ¡Olvídate de ese güey! Lo que pasa es que me voy a casar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pellízcame un güevo, porque no te creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Pellízcatelo tú!, se acabaron los arrumacos entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me vas a decir que ese ruco te lo propuso, conociéndote...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es lo que tiene que saber? Tú no existes para él. Hasta te llama “penequito”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Pues qué le contaste! Pinche piruja lamevergas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Serás pendejo!, así le dicen en su tierra a los borrachos; pero qué bueno que se te salga el trauma... con tu porte, una esperaría un filete ¡pero apenas alcanzas pa’ pellejos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo que jamás, nadie, le hubiera hablado a él de esa manera; por eso su reacción es inesperada. Con un potente agarre de la nuca la empina contra el asiento acojinado y se baja la bragueta. Ella se carcajea, desatada. Todos voltean al sitio en el que ambos representan un cuadro absurdo. Pablo intenta masturbarse pero el miembro no le responde, por lo que su postura resulta más hilarante al sumergir un par de sus poderosos dedos de atleta entre los pliegues del sexo sumergido. Como esquivando cualquier contacto, el evasivo pene se enconcha y él no tiene más remedio que repetir la escena que fresca se revive en mi memoria. Sus testículos se balancean, de atrás hacia delante y a la inversa. La ensarta sin ariete, como un becerrito dando de topes en sus rotundas ancas que como afrenta se endurecen. ¡Encuéntratela y cógeme!, lo exhorta. Las risas arrecian y lo derriban como un golpe de granizo. Él comienza a gemir en el dolor de verse sometido por la jugosa grupa que se expande soberana alrededor del más tímido asomo de su verga, flaquita como espina. ¡Entiérrame el aguijón, canalla! Como expelido por ese llamado, el cantinero en acecho se desembaraza del estrecho pantalón de cuero  y con un portentoso ejemplar en guardia lo abruma. Pablo cede su puesto al animal que se encaja con un arrebatado envión dentro del coño florecido. El fuelle alcanza pronto el punto más sensible dentro de la vagina, por lo que Dora se estruja, reculando con frenesí, hasta que un líquido viscoso y transparente le escurre por en medio de las piernas para untarse en la parte interna de esos muslos. Con ágil maniobra la voltea sin destrabarse del abrazo y embiste de frente, por lo que la danza del falo enhiesto se torna más pausada cuando en el bosque profuso de sus pubis henchidos los vellos se entrepelan. Le talla el inflamado clítoris con toscas maneras mientras que las dos figuras, en perspectiva, semejan una escultura de carnes amarradas. Las pantorrillas de ella, en alto, son banderas blancas que imploran rendición aunque el truhán forajido persiste en el asalto. Como un galeón pirata al abordaje, la cubre con su musculatura en contracción; tensando la ballesta que apunta exacto al centro de la diana, y acierta el tiro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-7720712185230832575?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/7720712185230832575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=7720712185230832575' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/7720712185230832575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/7720712185230832575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2009/04/xiv.html' title='XIV'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-4149521896688267729</id><published>2009-03-05T16:28:00.000-08:00</published><updated>2009-03-05T16:40:09.636-08:00</updated><title type='text'>XIII</title><content type='html'>Me asquea el olor de la laguna que confunde los hedores del cieno con fétidos vapores de algunos peces muertos y el lirio podrido, fermentándose allá abajo. Quisiera desatracar ya mismo el barco para empezar a navegar sobre las aguas distantes que por su brillo parecen alfombras de plata. Y como dijo aquel, chida la luna. ¡Pero si conozco al gerente!, lo pienso y me dispongo a sugerirle abandonar el apestoso muelle que comienza a provocarme calosfríos, como la sed. Lo descubro en la barra, platicando con el cantinero que se ha abierto la camisa para mostrar el pecho tatuado con alacranes enfrentados. La lucha parece desigual, porque el de la izquierda es más grande y su aguijón, el doble de alargado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué onda güero? Así lo quieres o te lo envuelvo para regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De qué hablas, Ríchar? (El puto se llama Ricardo, pero le gusta que le hablen en gabacho.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se ve que ya te gustó mi barman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Saco, es que su tatoo está chingón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se lo hizo en Mayami.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dónde es eso, en el oriente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No güey, en Mayami Iunait Esteits.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah, Miami. De donde son los delfines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira que andas prendido, ya no te metas porquerías porque luego te acostumbras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si me acostumbro, tú te desacostumbras. ¡Está heavy el trabalenguas que se me ocurre!, luego te lo enseño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué pues, güey, qué te trae por acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Una puta amiga mía, la has de conocer. Es Dora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Es la pequeña o su mamá, la mama...dora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Créeme que ya ni sé...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así andarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, yo conozco mi cuento. Te buscaba para preguntar a qué horas levan el ancla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es en lo que estábamos, pero se atoró en el fondo cenagoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Faltaba más, ¿y ora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya llamamos a los socorristas del ERUM. Esos güeyes hacen de todo por una lana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bueno. Por cierto, me acordé que a tu hermana un amigo mío le dice “mamá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que cuenta que le conoció el chiquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Ríchar me lo presentaron aquí, en una peda hace varios años. Era apenas auxiliar de contabilidad. Todos sabemos que tuvo que aflojar las nylons para dar el brinco a la gerencia, aunque él niega que le guste la mazacuata. Me parece que no ha querido salir del closet porque su padre es militar de alto rango. La primera vez que lo vi, me comía con la mirada; aunque la verdad no quise apartarme mucho porque lo acompañaba una morenaza de fuego que al final me enteré que era la dichosa “mami”. La historia es cierta, por lo que no puedo perdonarme la indiscreción; pero hasta luego aproveché la idea para mandar hacer unas playeras que vendí con la leyenda “El chico de mamá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y cómo está, por cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Vas a comenzar?, porque este güey también es mi guarura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues dile que cuando te cuide las espaldas, se abstenga de picarte... con esos alacranzotes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me cae que te estás pasando de lanza, lo advierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya pues, es que traigo mucha sed. Pásame una botella de agua, plis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí cómo no, son treinta pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Paso, allá arriba las regalan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues regrésate, porque lo mío es el negocio. Para eso me pagan, ¿qué no?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-4149521896688267729?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/4149521896688267729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=4149521896688267729' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/4149521896688267729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/4149521896688267729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2009/03/xiii.html' title='XIII'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-1769806392834666220</id><published>2009-02-03T08:01:00.000-08:00</published><updated>2009-02-03T08:06:34.726-08:00</updated><title type='text'>XII</title><content type='html'>—¿Qué le están haciendo a mi hermanita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No bro, aquí nomás pasándola...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Pero pasándosela entre ustedes, pinches cochinos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Seguro que no carnal, estamos conviviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Será con... bebiendo. A ver, déjame olerte la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No mames, qué pasó!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Presta o te la parto en dos, cabrón. Pues sí, esto apesta a su cosita, ¿qué puedes agregar al respecto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nomás fue un cariñito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuál, si hasta hongos te van a salir, hijo de la chingada. ¿Qué no sabes que carga gonorrea? Cómo la conociste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fue Paco quien me la presentó y aseguró que sí aflojaba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No mames, pinche Rico. Yo sólo comenté que... como que no era tan apretada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues ya se jodieron, chavos. Papá me la encargó mucho y ahora qué le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sale pues, sí fuimos nosotros; pero ella empezó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, dijo que un cabrón no la pelaba y que “lo que quisiéramos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y cuánto les cobró?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, cuál... de a grapa. Nomás el chupe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahí sí que no, ésta cobra carito. ¿Cuánto traen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, nada... no somos de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por eso no saben. En esta región, o pagan o los mandamos de bucitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es bucitos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No preguntes, güey!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien, para que sepa. Bucito le decimos al que acaba echando un salto por la borda... ¡con una cadena alrededor del pescuezo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te dije que no preguntaras, pinche Sugus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mí se me hace que este cabrón del Sugus se la comió primero, ¿no chavos? Por algo tiene de apodo ese nombre de chicloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sepa, el pinche Sugus es medio joto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No soy joto, güey! Pero yo no le hice nada, señor… ¡por ésta! (hace cruces)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ahí sí no te metas con la religión, que eso sí me enchila! Mejor cáiganse con unos fierros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sale, pinche grandulón. Pa’ mí que ni es tu hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ora zotaco nalgasmeadas, ¿qué me das si te lo demuestro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues nomás por el gusto, ai’ te van doscientos varos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pinche muerto de hambre, pero va. Esta vieja tiene un lunar de corazón bien adentro del ano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yaaa, y cómo le hacemos para ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues dale la vuelta y bájale la tanga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nel, no me animo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Yo sí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sale, pero cáete primero con la lana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todos queremos ver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Son doscientos por piocha el cover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues me lanzo, no hay tos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Órale Sugus, yo te presto si no traes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un momento, el Sugus no paga. Venga papacito, ora que hay. ¿Qué te parece, rey? Mírala bien, ¿ya le viste su colita? Asómate más, tiéntale el coño. Suave, ¿no? Aprovecha la oferta, pajarito. Dale un beso, ahí nomás. Chiquito, no te pases. A qué te sabe, ¿a “Sugus”? Pero será de papaya o de mamey, ja. Déjala, anda bien cuete la pobrecita. Así gime cuando le gusta, tú síguele. Ay cabrón, ya agarraste vuelo ¡pero va! Para que no digan que se te cae la mano, y ustedes vean putitos, ¡el Sugus le está dando un santo cogidón! Espérate, no te espantes. ¡Ya ven güeyes!, les dije que era quinto mi hermanita...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-1769806392834666220?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/1769806392834666220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=1769806392834666220' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/1769806392834666220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/1769806392834666220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2009/02/xii.html' title='XII'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-1711981421837781154</id><published>2009-01-12T07:32:00.000-08:00</published><updated>2009-01-12T07:35:36.110-08:00</updated><title type='text'>XI</title><content type='html'>En la plataforma superior del barco, cerrada para la mayoría de los asistentes, la fiesta está más prendida. Ahí encuentro a Dora amancebada con su jefe, un cuarentón que luce de vaquero: jeans, chamarra de mezclilla y botas picudas. El sombrero lo trae ella, encasquetado de tal forma que le cubre la frente hasta casi tapar sus ojos. En la descomunal mesa del fondo se exhiben grandes cantidades de fruta fresca, ocho vitroleros con agua de sabor e incontables botellitas del mismo líquido en estado natural. Roldán y Lalo sostienen sendos chupones en la boca mientras danzan con frenético vigor al ritmo de los monótonos golpeteos de una mezcla de tecno con norteñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué les pasa, cabroncitos... se van a cruzar bien gacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No marches güero, mejor haznos el paro y consíguete unas viejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Consíganselas ustedes, no sean zánganos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ya viste el pinche color de la noche, qué chingón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ora güey, si está bien oscuro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N’hombre, asómate nomás para allá arriba. Chida la luna...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Inviten pues, para estar parejos. O cómo le hago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ves aquella china? Nomás arrímatele, pero no le hables muy fuerte porque tu voz resuena de a madres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dora desciende a la planta baja y yo la sigo, husmeándola por el olor que expele a semejanza de un refinado sabueso. La música me estruja con cada beat, como si mi cuerpo mismo fuera un instrumento de percusión. En el pecho me laten los tambores de un grupo de salsa que participa como la variedad de la fiesta, a la que se han sumado casi cuatrocientos invitados desde que llegamos. Tanta gente impide que la alcance, pero el roce continuo de la multitud comienza a excitarme, al grado que me encojo y aprovecho para meterle mano a cuanta nalga parada encuentro en mi camino. Elijo al grupo más compacto que hace ronda a la orquesta para encajar las uñas en su carne a placer. Mi estatura me ayuda con los novios celosos, que sólo atreven una mirada de incriminación mientras que yo me agasajo con sus tortitas, las cuales no aparentan ningún perjuicio. A muchas les hace falta una buena zarandeada, lo noto por la disposición que demuestran al acomodarme en su retaguardia, recargándosela sin mayor pudor. Si se mueven conmigo, atrevo un abrazo por la cintura que inevitablemente deviene en cachondeo cuando inclinan la cabeza hacia atrás, invitándome a continuar con el aroma de sus cabellos. Acompaso el movimiento de nuestras caderas hasta concluir la pieza con los dedos entumecidos y húmedos por su incipiente venida que nunca me permito culminar. Esto ocurre en cuatro ocasiones hasta que mi aguzado olfato me conduce hacia un rincón en el que Martha exuda feromonas a mares, acorralada por tres imberbes quienes le dan de beber tequila a bocajarro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-1711981421837781154?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/1711981421837781154/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=1711981421837781154' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/1711981421837781154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/1711981421837781154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2009/01/xi.html' title='XI'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-7372273248307823067</id><published>2008-12-18T15:11:00.000-08:00</published><updated>2008-12-18T15:14:31.636-08:00</updated><title type='text'>X</title><content type='html'>—Sácame a bailar, tigre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nel, estás trabajando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hasta parece que el que me paga eres tú. Ya sabe mi patrón que yo hago lo que quiero y ahorita se me antoja echar un dancing contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martha luce el mismo atuendo playero que Dorita, sólo que los tirantes del corpiño ya los trae con un nudo todo cucho, con el moño torcido que provocan las prisas por recomponerse después del apresurado encuentro con algún amante furtivo. Descubro al abrazarla un moretón que asoma por su escote, por lo que me entretengo apretándola contra mi pecho hasta que siente dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ese chupetón está que ni mandado a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es chupete, lo que pasa es que me pegué con una mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues estarías hincada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—N... no estaba como dices. Me agaché nomás y eso pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues no te agaches tanto, porque eso le ocurrió a mi abuelita y para qué te cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres un payaso, te aprovechas de mí porque sabes cómo me gustas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si tanto te preocupa, compórtate como una señorita decente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya te pareces a mi papá, además que todos saben cómo te gustan las zorritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Entonces tú te consideras una de ellas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No soy yo, pero estoy enterada de tu opinión al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo que digo no es lo que pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Luego no niegas que me has llamado puta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Recuerda que soy un hijo de la tiznada que no merece besar el suelo que pisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me conformo con que me beses a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedo, me acabo de comer a un murciélago vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues te emparejas mascando cucaracha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pre...sumo y te la dejo gacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya vas, barrabás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No me tientes, que se me aflojan los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo te los emparejo, papacito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si sigues así, me vas a convencer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te haces del rogar, pero un día no me vas a volver a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te enojes Martuchis, déjame ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que más calienta a las putitas es el desprecio, y más si están buenérrimas. Eso me lo enseñó Pablo, mi gran gurú del flirteo. Ese güey debería dar seminarios de ligue, porque no conozco a la que se le haya ido viva. Con decirles que lo conocí empalándose a una monja. Bueno, así le decíamos por reservada, pero era la hija de un pastor presbiteriano o algo así por el estilo, de los que no beben refrescos de cola por considerarlos meados del diablo. La tal mochita había sido una obsesión para mí durante los primeros meses transcurridos en aquella escuela, a la que llegué expulsado a mediados del segundo curso. Pablo entró casi al final del año, sólo para hacer exámenes. Las instalaciones del colegio eran en realidad adaptación de una lúgubre casona del siglo diecinueve, por lo que abundaban en ella absurdos recovecos a manera de madrigueras ocultas entre pasillos a cada paso más angostos. Para entonces andaba jalándome a una escuincla de esas escuálidas que aún no acaban por desarrollarse bien, aunque comienzan a dar muestras de un impresionante instinto jarioso más allá de lo usual a su edad. Estaba entre horas de clase dándome un gustazo manoseándole el capullito a la flaca en mi escondite favorito atrás de los baños, cuando escuché los pujidos de lo que al principio consideré que se trataba de un gatito extraviado en el sanitario de las mujeres. No le di importancia sino hasta que resonó con claridad una voz imperiosa. Como si se tratara de una sesión de amaestramiento, Pablo la dirigía en la hazaña de aflojarse los tirantes del sostén (era la única que ya lo usaba en nuestro salón) y despojarse de la blusa sin ningún bochorno. Se prosternó de codos en el lavamanos dando cabida al abultado prepucio que tras restregarse mucho rato alrededor de sus blancas nalgas logró emerger como la cabeza de una tortuga de su concha. La arremetió con esa extremidad disminuida durante ocho minutos exactos hasta que ella gimió ruidosamente complacida, con su rosada lengüita de fuera. Mientras tanto yo repetía sus movimientos con estudiada sincronía, de manera que también terminé enculando a la enjuta perrita que no acabó nunca de agradecérmelo. Cierto es que me quedó el chorizo todo pringueado de su mierda, pero qué se le iba a hacer a posteriori. Me la limpié con su calzón de holanes, el cual sostenía ella a la altura de las rodillas para que no se le fuera a enlamar en el suelo encharcado; aunque luego prefirió deshacerse de él y volver a ocupar su frío pupitre de metal con el coñito pelón, lo que le resultó un hallazgo excepcional que con el paso de los días llegó convertirse en hábito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-7372273248307823067?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/7372273248307823067/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=7372273248307823067' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/7372273248307823067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/7372273248307823067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/12/x.html' title='X'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-4065226424107088484</id><published>2008-12-04T07:18:00.001-08:00</published><updated>2008-12-04T07:43:40.340-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carne'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teques'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cañón'/><title type='text'>IX</title><content type='html'>—¿Qué onda, güey? Ya vámonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cargamos a Pablo de aguilita entre Lalo y yo, mientras Roldán enciende la nave. Él insiste en ser el más sobrio, pero maneja como cafre todo el camino de vuelta a casa, en donde don Jacinto se ocupa en prepararle un baño de tina a nuestro briago anfitrión babeante. Como ninguno de nosotros está de humor para enjabonarlo y meter la esponja en su peludo culo (¡se zurró!), le dejamos la tarea al fiel sirviente casi septuagenario. Roldán enciende el televisor, sintonizado en el resumen semanal del reality. Vemos a los ocho integrantes atracándose con una cena de pizzas, trepando al bungee, luchando en lodo, haciendo aerobics, secando trastes, trapeando el piso, platicando alrededor de una fogata. La fresa sexy afirma que ha perdido la cuenta de los días mientras el gandallita se la saborea con la mirada. La bruja les mienta la madre a todos y luego exige disculpas. El flaco amanerado duerme a pierna suelta sobre el regazo de la mocha. La alivianada y el perezoso comparten la hamaca mientras el equis cuenta un chiste sin gracia. El animador da un número de teléfono para apoyar a nuestro favorito, que en mi caso es la güerita deportista fresa sexy, aunque la morena alivianada está de pelos (¡en serio!) porque es la única que se ducha en cueros. Los demás, por mí, se pueden ir a chiflar a la loma. Pablo se presenta en la sala vestido como un pachá, con bata floreada. Una mota blanca de coca le polvea la punta de la nariz. Con los ojos prendidos como brasas, nos cita en el jardín. Necesita aire fresco para decirnos que ha perdido la cartera con sus tarjetas de crédito, por lo que ya no puede solventar todos los gastos él solo. Los bancos abren hasta el lunes y no hay suficiente efectivo disponible. Habrá que cooperar para la gasolina si queremos alcanzar a las muchachas en Tequesquitengo. Blá, blá, blá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos al cuarto para las nueve, con dos mil pesos reunidos entre todos. Podríamos empeñar mi reloj en caso de necesidad, lo mismo que dos anillos y una pulsera de Pablo. Roldán y Lalo vienen en plan austero, sin más joyas que un aro de piercing en la lengua (uno) y dos aretes en cada ceja (el otro). Dora tiene uno de oro en el ombligo que contabilizaremos también, para emergencias. Martha sólo usa tatuajes pero es de culo pronto, para algo servirá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae un chubasco en la carretera, propiciando que nos derrapemos ocho veces en treinta kilómetros. Como yo vengo atrás, me amarro al asiento con el cinturón del conductor porque el mío está estropeado. Pablo acelera más en cada bache, por lo que la suspensión se resiente muy castigada. La luz de luna sobre el lago me tranquiliza cuando mis pensamientos han pasado de la preocupación a la indolencia, de ella al morbo; a la estulticia y otra vez de regreso. El barco danzante flota asido al muelle, con todas sus luces encandilando a las estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aí’stá tu nalguita, Pebbles. Y se ve medio fumigadona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es mía. Me vale madres lo que haga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pues qué mosco te picó, cabrón? Parece que comiste gallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pregúntale aquí a este mosca muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo ha vuelto a la carga sin decir ni agua va. Lalo y Roldán ya se las huelen pero no le hacen segunda porque resulta peor enfadarse con él a dejar que se enfríe. No sería yo su primer cuate con el que acaba mal, aunque en ocasiones anteriores ya hemos pasado por esto. Nos rolamos viejas desde la secundaria y me conozco hasta el hartazgo esa erupción de dignidad que le llega en cuanto ocurre el intercambio, aunque luego se le pasa. Mientras tanto me hago el sordo, a lo que ayuda que la música esté a todo volumen. No es que Dora ande tomada como dicen, pero sin duda le ha hecho efecto el vaivén de la embarcación. Porta el combinado de bikini minúsculo que le vi esta mañana en la alberca del hotel y, debido al frío, mantiene más erectos los pezones que de costumbre. Deambula a todo lo ancho de la cubierta, ya sea bailando en su lugar o entre las mesas, sin interesarse por nuestro arribo. Le ofrece a los incautos un ridículo vasito de degustación de la cerveza que patrocina el evento, y aprovecha para venderles boletos de apoyo a la candidatura para reina de la primavera de una hijita de su jefe, que es socio propietario de la embotelladora local. Todos sabemos que se acuesta con él, pero es su único garrote conocido hasta la fecha, antes de Pablo. Se nota que la aleccionó bastante bien y no dudo que sea él quien le estrenó el quintito, aunque ella se fue de vicio porque ahora se ha convertido en una experta mamadora (como ustedes saben). Debe ensayar con pepinos en su casa porque aplica una sofisticada técnica en la succión que sólo le conocía a la madre de una vecina que en su agitada adolescencia trabajó en La Huerta, el putero más célebre del rumbo en los setentas. Por cierto que fue mi primer palito, literalmente, porque apenas contaba yo con trece años y una escasa dote de doce centímetros. Me agarró pollito, un día saliendo del colegio. Fue después de que su marido la abandonara por quinta vez, aunque su record de tolerancia le llegó hasta la vigésima cuerneada. Por supuesto, no estoy contando las mías, que fueron varias y a pleno día para no llamar la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ven chiquito, cuéntame, se ve que ya te gustan las niñas ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por qué lo dice, señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que veo que se te para mucho el pilín cuando estás con Susanita… no te espantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tiene razón, pero es que usted tiene una hija muy bonita y quiero pedirle que sea mi novia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mí no me cuentes nada, ésas son tus cosas; pero sí te quiero mostrar cómo tratarla en vez de estar pensando en fajecitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo la respeto mucho, señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues ya no la respetes tanto y aprende de una vez a hacerte hombrecito, porque ya son varios los que le traen ganas a la Susi, pero prefiero que pierda contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo entendía sólo a medias todo lo que me decía, pero jamás dudé en responderle como si no hubiera salido de los bulines desde mi tierna infancia. De hecho tiraba para ser medio putón, porque en secreto me masturbaba con dibujos de rayas y bolitas que me salieron nomás un día espontáneamente, en donde las dos figuras inclinadas en incómodas posturas se mascaban sus respectivas (e invisibles) verijas. Mis cuadernos de la escuela estaban llenos de borrones por tratar de esconder mi oculta galería pornográfica en la que cualquier otro hubiera visto (si acaso) la recreación de un round de lucha libre, pero a mí me parecían tan claras en su alusión sexual como una fotografía con pelos y señales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurre entonces que la madre me desvirgó (o como se diga) y a mí me correspondió tronarle el cacahuatito a su pequeña, que por cierto resultó bastante avispada en cuanto al &lt;em&gt;know-how&lt;/em&gt;. Yo creo que también recibió lecciones privadas de mi tutora, o tal vez su querido papacito ya había acometido algunos avances con ella. Total que las dos me revolcaron bien y bonito en un solo fin de semana que aún recuerdo con todo mi cariño. Seguí clavándomelas de manera alternada durante los siguientes seis meses hasta que se mudaron a otra ciudad sin decirme nada. Lo que aprendía el lunes con una, lo ensayaba martes y miércoles con la otra. Como de jueves a domingo volvía el padre con su mujer para reconciliarse (siempre terminaban peleados), comencé a buscar por otro lado dónde enjuagar la brocha hasta que perdí en definitiva mi afición por ilustrar mis libretas con monitos obscenos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-4065226424107088484?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/4065226424107088484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=4065226424107088484' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/4065226424107088484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/4065226424107088484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/12/ix.html' title='IX'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-6178560958199462635</id><published>2008-10-21T10:41:00.000-07:00</published><updated>2008-10-21T10:46:43.578-07:00</updated><title type='text'>VIII</title><content type='html'>—Trescientos pesos la mamada, te salió barata— opina Pablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debí haberle cobrado yo a él pay-per-view. Además, ni me dejó acabar a gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya tendrás tu chance, te lo aseguro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos sacudimos al mismo tiempo nuestros respectivos miembros ante el mingitorio, cubierto con una espesa capa de hielo triturado para evitar olores; sin embargo, la peste de alguien cagando en el fétido excusado de la botanera me produce arcadas. Con el estómago en la garganta abandono el sanitario a la carrera, sin subirme la bragueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿A quién quieres antojar, cabrón? Casi te sales con la picha en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roldán y Lalo nos observan desde la mesa en el rincón, tras las hojas amarillas de una planta ornamental ahogada dentro de una bolsa negra de plástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya ni la chingan, ni maceta le ponen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo que pasa es que luego la aprovechan para mear en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por eso te lo digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo se ríe de la broma un buen rato, pero a mí se me revuelve más el asco. El sabor de la cerveza fermentada me escalda la lengua, aunque enseguida vuelvo a la normalidad. Pedimos otra tanda de cubetas, parejo para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si nos empedamos, ya no vamos a poder alcanzar a las viejas— Lalo nos previene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay pedo, el evento comienza hasta las diez— le contesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero es en Teques, y la carretera no está muy buena en estos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ve que a Pablo le vale madres, porque apura hasta el fondo la primera ampolletita de la nueva remesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te sirve ni pa’cer buches, Pablito. Llévatela tranquilo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aquí tú y éstos me la vienen pellizcando, ¿cómo la ves?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni le sigas, que te tomo la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no me lo dice, siento que le duele el episodio con Dorita. Tal vez ella lo hizo sólo por despecho en su contra. La verdad es que al tomar el taxi para reportarse con su jefe, volvió a insinuárseme enfrente de él. Seguramente Pablo creyó que no pasaría de una culeadita, pero yo creo que va para largo. Dora no es de las que se dejan embaucar tan fácil y después vuelven al redil, se nota que tiene su carácter. Será muy puta, pero orgullosa... eso sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Párate a bailar, no seas aguado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy cuenta de que una mujer me ofrece su mano. En este momento Roldán y Lalo se engolosinan con un par de gordas que les permiten manosear sus nalgas. Pablo está perdido en la jarra, por lo que yo soy el único disponible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jamás me agradó bailar con güilas— me sincero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aguanta, esto es cortesía de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso, pero se trata de la mejor hembrita del lugar. Me extraña que nadie se la hubiera apañado antes de acercarse a mí. Se lo pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo me tiro a quien yo quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes vara alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—También... pero la tuya no se ve tan peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atreve un tosco roce con el dorso de sus dedos, percatándome en ese momento de que mantengo una erección inconsciente. De hecho, se me olvidó subir la cremallera, por lo que el aire debe haberle hecho efecto porque comienza a asomarse el monaguillo al portal. Ella aproxima su coñazo enfundado en un pantalón chillante pegadito y procede a bailarme el muñeco, tallándose a mi cuerpo al ritmo de una cumbia romántica. Coloco las manos de a cartoncito entre el pliegue inferior de su trasero, rozándole el fundillo con ambos cordiales. La pego a mí, aprovechando el zangoloteo y la obscuridad para palpar mejor el rodete del ano. Ella me guía por el extremo de la pista hacia un privado, tras dos cortinas muy raídas. Yo temo que alguien pueda descubrirnos, con tan solo una delgada tela traslúcida de por medio, pero ella me hace callar colocándome el pulgar en la boca. Se lo beso, aunque luego me arrepiento. Se baja las mallas entalladas y exhibe sin pudor, colocándose hincada sobre los brazos de un sillón en el que me descubro sentado e indefenso. En este punto no veo otra cosa más que la hendidura entre sus labios mayores, que abre como un telón para mostrarme de lleno la vulva fresca y palpitante. La mirada se anega en la mirada. Su panocha es el ojo ciego de un dios nacido en la saliva que se me escurre por las comisuras al penetrarla con mi lengua en punta con la ferocidad de un pene erguido a plenitud. Mordisqueo el clítoris, como queriéndolo arrancar de un racimo prendido al árbol vivo que crece entre sus muslos. El perineo es un camino de sal hacia la incierta profundidad de su rosquete encogido. Lamo la periferia del precipicio. Ella lo contrae a voluntad, al tiempo que arriesgo al dedo medio por la trayectoria de su recto. Le sumo el índice y después el anular. Con estos tres únicos apéndices consigo su primer orgasmo, por lo que se sacude con mayor frenesí. Puesta de hinojos, la penetro desde atrás estremeciéndome con el azote de su grupa contra mi bajo vientre. Sus carnes tiemblan, sueltas, ante el endurecido falo que la embiste. Después se monta y agita la pelvis con movimientos circulares. Brinca de nalgas para que el glande explore la entera cavidad de su vagina. Siento el peso en la próstata, como si fuera a defecar. Intento acomodarme de lado, por lo que abro en ángulo obtuso sus piernas para que la penetración varíe de postura. Sus senos se agitan con marcial enjundia, como en redobles de tambor. Reduzco el ritmo, dilatando la secuencia hasta permanecer enteramente quieto, con el trozo duro hincado como lanza en su roja pucha. Recomienzo con vigor, por lo que la languidez de sus ojos se transforma en fuego, dos relámpagos que opaca sin embargo la mueca desflorada de su boca, fruto del éxtasis. Un débil gimoteo que deviene en mayúsculos aullidos y luego en llanto, mientras mi verga la traspasa como un clavo ardiente. Cuchilladas que mancillan la henchida pulpa del coño enjugado en sus propios flujos. Dos orgasmos sucesivos la arquean como un junco doblegado por el viento mistral. Se quiebra entre mis brazos, desvanecida. Poseo a su cuerpo ya pasivo, que aún me responde contrayendo el útero. Con un cansancio infinito, se levanta y aplica la lengua como gasa en un dulce felatio, hasta hacerme venir en sus mejillas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-6178560958199462635?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/6178560958199462635/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=6178560958199462635' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/6178560958199462635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/6178560958199462635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/10/viii.html' title='VIII'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-3593217438596801787</id><published>2008-10-21T10:30:00.000-07:00</published><updated>2008-10-21T10:39:12.114-07:00</updated><title type='text'>VII</title><content type='html'>Dos mil pesos por un regaderazo. Si bien la gente de recepción no quería contratarnos una sola habitación para los seis, sólo aceptaron después de prometerles que la abandonaríamos antes del corte. Pablo firmó sin ver la suma, todavía con el ánimo en el suelo por el mal trago pasado minutos antes. Las mujeres se bañaron juntas, con la puerta abierta. Roldán y Lalo aprovecharon para hacerse dos puñetas ante el espectáculo con tintes lésbicos que nos representaron las morritas, restregándose mutuamente los genitales con un estropajo que contrastaba con las tonalidades de sus respectivos pelambres. Fue cuando descubrí que Dora no era propiamente una castaña clara natural. Pablo y yo salimos a la alberca para esperar nuestro turno. Estuvimos entretenidos viendo cómo una madre le enseñaba a nadar a su pequeño vástago, con flotadores demasiado grandes para la esbeltez de sus bracitos flacos como carrizos. Chacualeaba sin dirección, desesperado y sollozante. No hay nada peor que llorar en esos casos, porque siempre cansan más las lágrimas que cualquier esfuerzo. Con inmensa pesadumbre por lo que estaba viendo, me arrojé para ayudar al niño aproximándolo a la orilla. Se afianzó de mí como un náufrago a la última esperanza de salvación, ante la mirada esquiva de su progenitora. Mientras conversaba con el escuincle, Pablo aprovechó para subirse con ella a la suite en donde se alojaba. Los esperamos quince minutos, en calma chicha. Dora y Martha llegaron luciendo los bikinis promocionales de una marca de cerveza a la que van a representar en el evento de esta noche. Era imposible no admirar la trama de logotipos minúsculos en la punta de sus pezones y sobre el pubis. Como en todo, jalan más un par de tetas que un par de carretas. Cuando aparecieron Pablo y la matrona, ella exhibía una sonrisa de oreja a oreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a comer a un restaurante por el rumbo de la cascada conocida como El Salto. Reconozco en el lugar ciertos rasgos de la escena que soñé, por lo que me concentro en el sonido de la caída de agua sintiendo un caudal de emociones contradictorias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué pasó con las güilotas, señores?— Lalo impaciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Aquí las tienes!— soy yo, señalándole a las dos pajaritas sin maquillar, lo que no les causa ninguna gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ésa no es güilota, sino tordo. Las patas flacas y el culo gordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo está abonando el terreno para el truene, como convinimos antes de salir para acá. Dora le voltea la cara y se sale a llorar a la banqueta de enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahí está, te la dejé de a pechito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésa es la señal para que corra a consolarla, por lo que voy tras ella dejando enfriar mi caldo tlalpeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ni te me acerques, cabrón, que tú empezaste!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes bien que te lo digo de cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se queda callada mientras trato de abrazarla, arrimándole el camarón para no desperdiciar este momento a solas. Ella me cambia la jugada de improviso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si no lloro por eso, sino porque ya sé lo que han estado tramando conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿¿Quiiéeenn??&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te hagas, es entre tú y el pendejo de Pablo. Me las olía, pero no estuve segura hasta que Martha me lo confirmó esta mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No la peles, está celosa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuál celosa, si te trae babeando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te niego que sí me la para, pero la única que me trae arrastrando la cobija eres tú, chiquita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No me digas chiquita, que así me llama ese desgraciado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien... pollita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha resultado más sencillo de lo que esperaba, porque en ese instante ella me sorprende con una intencionada caricia sobre el pito, que reacciona de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me gusta que se burlen de mí, ¿me entiendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permanezco quieto y cierro los ojos, abandonándome a su voluntad. Introduce la mano entre el elástico de mis pants y siento cómo se me engrosa la pija entre sus tiernos deditos, que sólo ejercen presión. Tantea con el pulgar la punta del glande descubierto y aprieta el resto del tallo lentamente, por espasmos, como si se tratara de una pasta dentrífica. Introduce con sigilo la otra mano y amasa mis testículos, que se le escurren por toda la palma en una combinación de estruja y afloja. Esto vence por completo mis reservas y advierto de súbito que nos encontramos en la vía pública justo cuando su boca se esmera en engullirse entero al falo. Se lo come todo, ante la vista de un gendarme que nos observa desde la acera opuesta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-3593217438596801787?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/3593217438596801787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=3593217438596801787' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/3593217438596801787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/3593217438596801787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/10/vii.html' title='VII'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-7735398741340632398</id><published>2008-10-13T11:06:00.000-07:00</published><updated>2008-10-13T11:11:31.947-07:00</updated><title type='text'>VI</title><content type='html'>La suburban apesta a madres, pero es necesario abordarla para llegar al viejo spa del cual Pablo afirma poseer membresía vitalicia. Nunca ha ido en diez años desde que sus padres la contrataron, pero ahora resulta indispensable para conseguir al menos un buen baño mientras el técnico solicitado por don Jacinto se queda arreglando la falla del aljibe. La carretera está despejada y hace un buen día, lo discutimos mientras en el libramiento se nos cruzan a la mala otros chilangos ensardinados dentro de un Mercedes. La placa me parece conocida, por lo que instigo a Pablo para seguirlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Miéntales la madre con el claxon— le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será que ellos también nos reconocen, porque se orillan hacia el acotamiento. Bajan tres mujeres y dos hombres, totalmente drogados. Uno de ellos carga una pistola escuadra. A la distancia nos apunta. Pablo quiere descender, pero Roldan a su lado presiona el acelerador y conseguimos maniobrar a dos centímetros del impacto con nuestro agresor, el cual vuelve el estómago debido al susto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí era Melchor, ¿lo viste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo aparenta tranquilidad, aunque los demás nos venimos cagando de miedo. Estando tan cerca, de nada nos hubiera servido el blindaje ligero que traemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco mi imprudencia al retarlos, y sobre todo conociendo el arrojo de Pablo, quien es capaz de aventársele a cualquier empistolado sin llevar encima un arma para defenderse. Se siente el rey de las artes marciales, aunque sólo ha participado en pequeños torneos interestatales. La última vez que lo vi combatir, le rompió la clavícula a su contendiente con una patada al vuelo. Todos agradecimos que no le hubiera pegado en la cara, porque lo mata. Sólo en una ocasión se lo tundieron bien y bonito, hasta casi llegar al hospital debido a la madriza. Como no mide consecuencias, se le puso al brinco a un instructor enjuto que estaba haciendo pedazos él solito a los mejores alumnos del dojo al que Pablo pertenecía. Lo esperó en las regaderas, porque no les permitían pelear en la misma categoría. Aquello fue una masacre sin piedad. A mí, que me tocó estar presente a petición de Pablo, casi me cuesta también perder la galanura con aquel híbrido de dragón y perro chihuahueño; aunque no terminó esa competencia ni volvió a presentarse jamás a ninguna otra. Tuvo que cerrar su escuela después de varias auditorías de Hacienda y emigró fuera del país debido a la persecución, incluso judicial, de la que fue víctima a partir de entonces. Cuando dicen que no hay enemigo pequeño, yo corrijo agregando que cualquier insecto puede ganar una batalla, pero no la guerra. En la vida siempre hay vencedores y vencidos, si bien algunos no conocerán jamás la lona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos informa el vigilante que aquel club está clausurado desde hace un lustro por problemas de huelga. Pablo insiste en mostrar su maltrecha credencial con fotografía, en la que no tenía más de nueve años. Incluso a mí me cuesta creer que se haya convertido en semejante animalazo de casi dos metros, por lo que el guardia de la valla no hace otra cosa más que mirarlo, asombrado. Quisiera anticiparle el riesgo al que se enfrenta, por lo que mi intención es sobornarlo para que nos permita al menos entrar a ducharnos. Demasiado tarde, su risa de burla me congela como la repentina caída de una cascada sobre mi espalda. Extrañamente, Pablo se aleja en reversa sin recoger su mica de socio. Ya se salvó, lo pienso justo en el momento de sentir el frenazo. Embestimos la pluma de seguridad con la trompa de la camioneta, sin hacer caso a las advertencias del uniformado que enseguida se acerca a nosotros con su tolete en la mano. De inmediato nos internamos con el vehículo a través de los descuidados jardines y las fosas vacías. Cruzamos a toda velocidad cinco canchas de arcilla abandonadas y rodeamos el parque de juegos infantiles, atropellando los secos arbustos de ornamento. Cinco minutos después, todo el prado es un lodazal. A lo lejos se escuchan sirenas de patrullas, por lo que giramos en redondo para abandonar a toda prisa las ruinas del destartalado complejo deportivo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-7735398741340632398?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/7735398741340632398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=7735398741340632398' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/7735398741340632398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/7735398741340632398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/10/vi.html' title='VI'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-5460743519012537970</id><published>2008-10-13T10:38:00.000-07:00</published><updated>2008-10-13T11:05:34.326-07:00</updated><title type='text'>V</title><content type='html'>Despierto clavado frente a la pantalla que parpadea. La pareja de la estación ya no aparece, si bien queda como única reliquia de lo pasado la imagen congelada de la blusa de ella sobre el suelo, en total abandono. Traigo jaqueca, como si se tratara de una cruda de varios días. Me levanto a tientas, con la sola claridad del monitor encendido de la laptop. Camino entre silencio, lo cual me extraña porque creo que la fiesta no pudo terminar tan pronto. En la cocina hay vasos sucios y un tambo atascado de bachitas consumidas. Están recogidos los trastes usados, que se apilan en dos motones dentro del fregadero. Olvidé mi reloj, pero podría apostar que no son más de las cuatro. Subo la escalera hacia las habitaciones principales, en la planta alta. Nadie las ocupa. Bajo a los bungalows, a un costado de la piscina. También vacíos. El cuarto de servicio está ocupado. Toco sin moderación. Don Jacinto me recibe con la razón en su boca: Salieron joven, dijeron que volvían más tarde...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prendo el televisor para sintonizar el reality de moda, pero también ahí ya casi todos se han dormido. Sólo el perezoso está en vela, rascándose las verijas a mitad de la sala. Intenta leer un libro sin portada, pero lo deja a los treinta segundos. No puede tolerar tal concentración. Se cuenta los ocho pelos del pecho por enésima vez y bosteza hacia la cámara, como el león después de un festín de sangre. Se echa tres pedos, ascendentes en su intensidad. La mocha se acerca, amodorrada. Le intenta hacer plática, pero él no tiene la menor intención de hablar. Ella le sirve un vaso de leche tibia que previamente había dejado calentando encima del piloto, sobre la estufa. Se lo toman huraños, cada cual enfrascado en sus abismos interiores. Una voz en off los conmina a entablar conversación, a lo que ambos se evaden pronunciando únicamente monosílabos como respuesta a sus cuestionamientos. Un moco aguado fluye libre, de la nariz del perezoso hacia el suelo. Zoom hacia la alfombra, que lo absorbe. Las dos figuras abandonan el hall sin despedirse. Elijo la función de “sleep” para media hora en el control remoto y me recuesto con holgura en el mullido sillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Levántate güevon, que ya está listo el desayuno!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atosiga el olor a patas de Lalo, pero más aún su tufo en el hocico. Podría haber estado hibernando durante cuatro meses y no sería ninguna la diferencia. Su nivel regular de peste puede igualarse a la de un puerco en descomposición, aunque él suele ser de lo más higiénico. Normalmente se baña hasta cuatro veces por día y no acostumbra hostigarnos con sus humores, por eso el desconcierto de sentirme tan a disgusto a su lado. Él puede identificar mi gesto de repugnancia, por lo que se apresura a confirmar mi sospecha: No hay agua corriente en este palacio de un millón de dólares. La descompostura de una bomba que enciende la cisterna es el motivo de que nos veamos obligados a recurrir al baño torero (orejas y rabo), acarreando con cubetas el agua clorada de la alberca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tal almuerzo consiste en pizza dura calentada en microondas, que es el residuo de la que solicitaron anoche, mientras yo navegaba en la red. No he querido preguntarles por qué me abandonaron, para no darle demasiada importancia al hecho. Seguramente después saldré de dudas, pero ahora la plática gira en torno del viaje en crucero que Pablo está promocionando. La agencia turística de su padre ha contratado en exclusiva los servicios de una embarcación a todo lujo, propiedad de cierto personaje de la nobleza mediterránea venido a menos. Lo que se vende es el prestigio de conocer las islas de aquellos mares en su grata compañía a bordo del mencionado armatoste, que ya merece jubilación, aunque un mantenimiento intensivo lo ha vuelto a poner a flote. El chistecito cuesta por persona lo de una renta anual en Polanco, y sólo por cinco días de trayecto; pero siendo aquel uno de los rostros más socorridos en las portadas del “Hola”, el éxito que le auguro al negocio es envidiable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, aunque todos sabemos que tanto Dora como Martha trabajan de edecanes por necesidad de ayudar al gasto familiar o, al menos, de mantenerse sus baratos caprichos, tal parece que ambas se rozaran frecuentemente con la mejor aristocracia de los Países Bajos. Nos relatan cada una de las recientes peripecias del susodicho conde como si fueran íntimas con él. Hacen recuento del rancio linaje que hereda y alaban con ímpetu sus fastuosos castillos lo mismo que si se tratará de un vecino suyo en la colonia Del Valle. Lo que no saben es que todo es fachada con el noble caballero de marras, porque su gobierno le ha confiscado más de la mitad de aquellos bienes que antaño poseía... pero eso no sale publicado en las revistas del corazón. Mi reino de fantasía por un comentario esnob, esta es la dieta de sus lectoras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-5460743519012537970?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/5460743519012537970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=5460743519012537970' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/5460743519012537970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/5460743519012537970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/10/v.html' title='V'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-8577598243139161539</id><published>2008-10-10T11:28:00.000-07:00</published><updated>2008-11-28T10:18:04.459-08:00</updated><title type='text'>IV</title><content type='html'>Busco la línea telefónica para colgarme al internet. Después de tres intentos, accedo. Se despliega en la pantalla un mosaico de ventanas con los distintos sitios porno que administro gracias a que, desde hace meses, he estado recibiendo —en mi cuenta privada de aol— varia correspondencia de un grupo de amateurs que envían a discreción imágenes exclusivas de misteriosa procedencia, las cuales pirateo para capitalizarlas en mi propio y privado beneficio. Al calce de los mensajes encuentro siempre la misma rúbrica: qp. Doy por sentado que todas las direcciones remitentes son falsas, por lo que no me tomo ni siquiera la molestia de agradecérselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la semana, el tema en común ha sido las instalaciones del Metro capitalino. Dentro y fuera de los vagones, solapadas o al descubierto, cientos de parejas tienen relaciones sexuales en los subterráneos de la ciudad de México día con día; lo mismo ocurre en oficinas de gobierno, puentes peatonales, cementerios o centros de salud. Esta última entrega es un video. Se observa en toma fija a una mujer sola en el andén de una estación cualquiera entre las intermedias. El evento ocurre muy próximo a la madrugada, durante las corridas finales. Por su facha, seguramente se trata de una secretaria o empleada de tercer nivel. Taconea insistente contra el suelo, en el que aparecen tantos rayones como colillas pisoteadas. Ha esperado impaciente durante mucho tiempo. Hay reflejos de luces en su rostro. Se aproxima el tren color naranja. Abre sus puertas. Parte un minuto después. Ella continúa parada en el mismo sitio. La cámara hace un lento acercamiento, por lo que resulta evidente que alguien la espía a propósito. Puedo ver las facciones de su rostro tan cerca como si estuviera ahí. Ella hace un gesto de fastidio, consulta un reloj-pulsera y levanta la cara. Alguien se aproxima; ella sonríe. Se le ve la nuca a un hombre que la abraza, mientras ella procede a besarlo con delectación. La toma se amplía. Él la empuja hacia la pared, apoyando su espalda contra el cartel de un analgésico efervescente de acción prolongada. Destraba el zíper de su falda por detrás y se la baja, frenético. Ella no trae ropa interior. Le desabotona la blusa y acaricia sus senos, medianos pero muy firmes. Se acerca otro convoy, que pasa sin detenerse. Veo al hombre de rodillas, con la cara sumida entre sus esbeltas piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Venga rey, que se está perdiendo de lo bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martha me conduce de la mano por un estrecho pasillo empedrado que baja a la barranca. El piso tiene lama, lo siento al resbalar en los declives. El ruido de un río subterráneo se escucha mientras avanzamos, a traspiés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué le pasa, corazón? Parece como si ya viniera bien servido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De qué se trata? Jamás pensé que existiera un lugar como este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No comas ansias, ni siquiera imaginas lo que te tengo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sorprende luego el sonido de una cítara. A través de la espesa cortina de bruma que nos circunda descubro sombras irreconocibles, pero que extrañamente devuelven mi confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tengo que hacerlo, son las reglas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé por qué, pero Martha venda mis ojos con una mascada vaporosa. Su olor es penetrante, aunque tranquilizador. Ciego, me precipito en una cámara de sensaciones sin concierto. Cantos a lo lejos, instrumentos interpretando exóticos acordes. Manos que me tocan. No reconozco ninguna voz, ni siquiera se escuchan palabras completas. Gemidos, ronroneos. Mis pies se hunden, no acierto adivinar en qué. Parece lodo, pero perfumado. Entre varios se esfuerzan en sentarme para ser embarrado con una plasta de brea espesa. La música se torna demasiado aguda y caigo en la cuenta de que Martha ya no existe. Estoy abandonado en medio de lo desconocido. Los dejo hacer. Quien lame con regodeo mis brazos no es la misma persona que cuchichea incoherencias. Las fuerzas que me doblan hasta obligarme a permanecer de rodillas son más rudas que las que me levantan y retiran los excesos de ese denso chapapote con un paño. Identifico al frente el timbre nasal de Dora. No puede ser posible, dice. Qué le hicieron, por Dios. No se lo va a perdonar nunca. Jamás imaginé que se atrevieran a tanto...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-8577598243139161539?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/8577598243139161539/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=8577598243139161539' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/8577598243139161539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/8577598243139161539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/10/iv.html' title='IV'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-5442246253110774048</id><published>2008-10-09T10:16:00.000-07:00</published><updated>2008-10-09T10:24:53.769-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carne'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cañón'/><title type='text'>III</title><content type='html'>Aún queriendo, no consigo reconciliarme con la vieja de inmediato. Hasta estoy dispuesto a perdonarla, pero ella se encierra en el baño a platicar con Dora, que es lo que me saca de quicio. Mi niña se va a dar cuenta de lo que pasó allá adentro y tal vez no quiera después abrirme cancha, cuando es de lo que pido mi limosna. Comparando culos, Marthita sí se la lleva de calle; con razón todos andan sobres con ella, pero Dora tiene mejor cara y esa cinturita que no le pide nada a nadie. Además, es de las pocas en la agencia que todavía no me empino. Será por eso que me trae como idiota. Al salir de su encierro, las muy putas se ofrecen a organizar un juego de prendas. Nos explican las reglas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya mejor encuérense y vemos de a cómo nos toca— intervengo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Usted no hable, que la tiene de pollo— Martha dolida miente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Será de pollo, pero no pa’ tu maicito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que me excedí, aunque es muy tarde para arrepentirme. Martha se levanta ahogada con el llanto de un niño de pecho que busca desesperadamente la teta de su madre. Lalo corre a consolarla, lanzándome su peor mirada de “ya verás, cabrón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Como vas, Eduardo te va a ganar a la morena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que se la coma, yo ya dejé de merendar frijoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esa Martha es carne de la fina, güero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Las tiene guangas, ahí como ves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero la Dorita sí es de las que todavía aprietan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dímelo tú, que ya te la almorzaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creerás que ni me acuerdo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hazte que la virgen te habla (hijo del averno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo no desaprovecha oportunidad para embarrarme en la jeta la manera en que se amarró a su chava afuera del Alebrije. No sé cómo la estuvo trabajando, pero a la media hora de faje ya la tenía mamándole la pirinola en pleno estacionamiento. Casi me voy de nalgas al verlo sobre el cofre de mi auto, introduciendo su pizpireta verguita de diez centímetros en aquel coñito de ángel. Ya van para dos meses como free, pero el Pablo me prometió que en este viaje iba a endosármela. Por eso me estuve guardando, sin manuela ni revolcón durante quince días. Eso explica mi cizaña con Martha, sólo espero comprensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te mata la ponzoña, perro—Martha intenta congraciarse con estas delicadezas— Ya me hablaron de tus intenciones con esa pazguata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues entonces sabrás qué buena me la hiciste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es cosa tuya, por caliente; leí que a los monjes tibetanos nada los excita. Han renunciado a cualquier forma de lujuria, ¡aprende!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Será que nunca les arrimaron semejante tamalón. Además, yo no pienso bajar del guayabo tan pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sigue igual y se te va a caer un día, ya verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con esas sacudidas, antes no me lo arrancaste tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se coloca a horcajadas sobre mis piernas, viendo de frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo creo que no me aguantas ni tres minutos batiendo el atole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahí donde me ves, tengo el record Guiness.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las apuestas se cruzan entre todos. Los más, le tiran a mi segunda venida antes del primer round. Sólo Lalo está conmigo. Dora, en contra, le pone mil pesos a la bolsa. Los primeros diez segundos son decisivos, porque tan pronto como siento al bulto que se me remueve encima, trago grueso y comienza a encendérseme el bóiler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todavía ni me acomodo y el pájaro ya estiró el pescuezo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que es muy educado: Se levanta para que tú te sientes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mi mente cruzan el basurero municipal, la pared de enfrente, un poste de luz, un hormiguero y cientos de imágenes que me alejen de este momento. La presión cede pero ella se esmera. Me acaricia los güevos. Muerde mis tetillas. Se coloca de espaldas, mostrándome su culo en pleno. Minuto y medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No manches. Tú ya vienes de reversa mientras que yo, nomás de ver, ya ando bien cachorro. Ahora no busco quién me la hizo, sino quién me la pague...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mano amiga, tradición que obliga. Somos compañeros del mismo dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperada se quita los calzones, me baja el cierre y monta a pelo sobre mi trusa, remedando movimientos oscilatorios y trepidatorios. Dos minutos y medio. Es suficiente, comienzo a reaccionar. Ella lo siente y coloca mis manos sobre sus senos, debajo de la blusa. El tacto del brassiere calado me enciende a mil por hora. Quince segundos, doce...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De haber sabido que eras fetichista, me adelanto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coloca sus bragas húmedas sobre mi cara y yo exploto, a cinco segundos de ganar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tan cara la leche y tú regándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierdo quinientos pesos y un poco de orgullo, pero obtengo la aprobación de Dora, quien no desvía un instante la mirada de mis ocho pulgadas en todo su esplendor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A la próxima, te encajo un tacón por donde ya sabes y no me duras ni pa’l arranque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cero y van dos— me lamento, pero es mentira.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-5442246253110774048?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/5442246253110774048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=5442246253110774048' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/5442246253110774048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/5442246253110774048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/10/iii.html' title='III'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-3855360623217400564</id><published>2008-10-06T14:57:00.000-07:00</published><updated>2008-10-06T15:07:31.548-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carne'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cañón'/><title type='text'>II</title><content type='html'>—Esta es su casa, chicas. Ya llegamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pido mano a la regadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atraviesa Dora por encima, abre la portezuela. Sale y presiona el timbre dos, tres veces. Se desespera. Golpea enfática con la palma abierta. Pega la oreja izquierda al interfón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Despierta a ese cabrón, ha de estar durmiendo— Pablo irreconciliable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pásame las toallas, güerito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se vuelve Martha (¡cachonda!) hacia mí, entre sofocos fingidos. Abre con descaro el escote de su blusa, según para ventilarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pinche don Jacinto, ¿qué chingados estaba haciendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aludido es un hombre cansado, con los pantalones flojos a la cintura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No seas güey —le contesto—. Estaba cagando, no lo apenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los muchachos ríen por mi perspicacia mientras aquel cantinflas saca de la cajuela todas las maletas, él solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vayamos a ayudarle, no es un burro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso quisiera— Pablo vuelve a recuperar su humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos descalzos y las baldosas queman al pisarlas. Terminamos con un chapuzón en la alberca, de veras deliciosa. Martha (¡arrecha!) se me unta, propiciando el manoseo recíproco. Atáscate, murmura. Me vas a calentar, perrita, pienso en voz alta. No quisiera, pero al instante comienzo a ponerme firmes. Espérate a los tragos, digo; me esfuerzo y contengo al monstruo. Aflojo el músculo para disminuir la presión en mi entrepierna. El trasero de Maruchis se apoltrona y agita sobre mi bragueta. Siento que la costura de los jeans me aprieta los testículos pero aguanto unos segundos más, antes de salir escurriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me huyas, tigre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Paso, aguántame una meada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Zonzo, que se me puede ir la calentura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto a grito pelado, mientras que urgido busco el sanitario de los bungalows. Entro y levanto la tapa del inodoro. El rigor del asunto no me permite orinar. Me siento para ver si se me baja la erección, pero ella entra con las pantaletas en una mano y su microfalda de licra alzada hasta las caderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya llegó la botana, sangrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te pases, deja acabar a gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Desta hecha de aquí no sales sin vacunar, güerito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto con el pantalón a las rodillas y hago esfuerzos por sacarla a empellones del pequeño cubículo, pero ella me prende por debajo, torciéndole el cuello al ganso sin compasión. La emprende con una chaqueta vigorosa que me lastima más que excitarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Quiero mear, con un carajo! Salte y luego hablamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella suelta pero el escroto me traiciona. Eyaculo sobre la alfombra antiderrapante de plástico, afuera de la regadera. Ahí va la primera del festejo en seco, por puto. Persiste la punzada en el esfínter. Veinte minutos después surge el chisguetito que me libera poco a poco la vejiga. Me subo los pantalones todavía insatisfecho. Salgo y Pablo me intercepta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué pasó, matador? La Martha salió hecha una furia del bungalito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que primero es lo primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya sabes las ganas que se carga contigo. Hasta viste cómo se nos pegó en el momento de saber que vendrías, cuando siempre se echa para atrás en los jales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estará muy buena y lo que quieras, pero no me atrae.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La verga no ve caras, compadre. Y como dice aquél, “peores nalgas me han corrido”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-3855360623217400564?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/3855360623217400564/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=3855360623217400564' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/3855360623217400564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/3855360623217400564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/10/ii.html' title='II'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5501582173040420184.post-2789290909347433028</id><published>2008-10-06T14:08:00.000-07:00</published><updated>2008-10-06T14:23:21.218-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='inicio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carne'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cañón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jdvictoria'/><title type='text'>I</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Describir el vértigo, la exaltada violencia de la sangre al transgredir el límite asignado a zona de derrumbes. Ocultando erecciones esporádicas con una de sus manos, presiona a fondo el acelerador hasta alcanzar la ambigua sensación del vuelo; de que por un instante ninguno de los cuatro neumáticos se aferra en el asfalto y que el control se pierde fatal, irremediablemente. Sólo entonces volver a conquistar la calma, alivianar las presiones poco a poco; soltar los brazos, apaciguar el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reflejo en el retrovisor de sus grandes ojos verdes hurgando rostros nos provoca de distinta manera: inquieto yo opto por ignorarlo, la aterrada Dora se sonroja, Lalo pasmado parece caer en el hechizo; Martha indiferente calla, retándolo. Furioso Roldán, desde el asiento delantero, ofrece un último cigarro sin esperar respuesta. Lo enciende. Oleadas de Blur en CD disputan con el humo trenzado y cadencioso, morosamente inquieto o más bien, cauteloso. Transpiración del día, hordas de sol limando sus mandíbulas hirientes, alanceando mi cuello...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Decías o qué— interpela Pablo al espejo a través de infinitos planos dimensionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Saber si llegaremos a tiempo para alcanzar a don Jacinto antes de que se vaya— Adoradora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y ora a qué le tiras, te advierto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que hace una semana ofreció regalarme un codito de flor de Pascua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La verdad ni te fíes— Pablo alega, pendejeando a don Jacinto a diestra y siniestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pues qué pasó, Pavlov?— Roldán humeante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Que no ha sabido arreglar la caldera de la alberca, que lleva meses! A veces el agua helada y otras, como para pelar pollos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, yo no entiendo; si aquí la gente paga por venir a desollarse en los balnearios termales y te alebrestas por algunos centígrados de más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ay, sí!— Dora dorada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira, tú lo dirás, pero no me acostumbro a padecer tatemado en mi propio comal (oops)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yei, a mí tampoco se me hace plan eso de echarse clavados en agua hirviendo— Lalo al ruedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, si nomás se trata de que te metas a reposar las almorranas tranquilo, mientras ves pasar procesiones de viejas aceitosas y ancianitos artríticos con las magras nalguitas todas rosadas, tan decadentes como recién paridos de la mismísima corriente a punto de ebullición— agrego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Repertorio de poses, de palabras manidas.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; Resolana sobre el parabrisas. Pardea la tarde entre su jaula de enramadas y el grito recio se traduce en múltiples parvadas que espesan cada tramo del camino. Son aletazos o graznidos de la arboleda emplumada. Vida es lo que fluye mansamente por debajo, siempre.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5501582173040420184-2789290909347433028?l=jdvictoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdvictoria.blogspot.com/feeds/2789290909347433028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5501582173040420184&amp;postID=2789290909347433028' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/2789290909347433028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5501582173040420184/posts/default/2789290909347433028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdvictoria.blogspot.com/2008/10/i.html' title='I'/><author><name>jdvictoria</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00712775073409718194</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_BbmuKRl4sa0/SOqGnJr3P7I/AAAAAAAAAAk/ubObJa3Ny0Y/S220/Juan+Diaz+6x8+300+dpis+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
